Sobre mí.

Me llamo Diego Varena. No soy pastor, ni teólogo, ni líder de ninguna iglesia. Soy un cristiano hispanohablante que decidió tomarse en serio las palabras de Jesús. Nada más y nada menos.

Mi vida no ha sido fácil. He conocido el dolor de verdad, no el dolor de película. He perdido cosas que no se recuperan, he pasado por situaciones que no le desearía a nadie y he tocado un fondo del que muy poca gente consigue salir. En los peores momentos llegué a dudar de todo, incluso de Dios. Me preguntaba cómo podía existir un Dios que miraba hacia otro lado mientras yo me hundía. Esa rabia y esa duda me llevaron a vivir un verdadero infierno en vida.

Pero en esos años oscuros pasó algo. Empecé a darme cuenta de que el problema no era Dios. El problema era lo que me habían enseñado sobre Él. Llevaba toda la vida siendo cristiano de una manera incompleta, a medias, basada en una versión del mensaje de Jesús que alguien había recortado, suavizado y domesticado hasta hacerla irreconocible.

Cuando me rendí de verdad y abrí los ojos, todo cambió. No cuando forcé las cosas, no cuando pedí más. Cuando dejé de luchar contra Dios y le dejé guiarme. Eso fue el punto de inflexión. Mi vida dio un giro radical que no habría imaginado nunca. Además, ocurrió algo que no tengo palabras para explicar. Prefiero guardarlo en la intimidad, pero te aseguro que fue real. Un verdadero milagro extraordinario. Algo tan fuera de lo normal que me dejó sin ninguna duda: Dios me había escuchado y había respondido con su poder.

Y en ese momento le hice una promesa: ayudar a otros cristianos a encontrar lo que yo encontré. No algo inventado, no una nueva corriente ni una doctrina propia. Simplemente lo que ya está en la Biblia, lo que Jesús dijo con sus propias palabras, sin filtros ni interpretaciones convenientes.

Pero hay algo más que me mueve. Algo personal.

Como hispanohablante, he sentido durante toda mi vida un menosprecio silencioso por parte de comunidades cristianas de otros países. Como si los cristianos hispanos fuéramos menos preparados, menos serios, menos capaces de comprender el mensaje de Cristo en profundidad. Como si nuestra fe fuera decorativa, emocional y superficial comparada con la de otros.

Eso me duele. Y también me indigna.

Somos la comunidad cristiana más numerosa del mundo. Tenemos una historia, una cultura y una relación con Jesucristo que no tiene nada que envidiarle a nadie. Y sin embargo nos han convencido de que ocupamos un lugar secundario en el mundo cristiano.

Por eso este canal no es solo sobre Jesús. Es también sobre nosotros. Sobre defender nuestra identidad cristiana hispana, sobre unirnos como comunidad, sobre demostrar al mundo que los hispanohablantes no somos borregos ni seguidores ciegos. Somos cristianos de verdad, con todo lo que eso significa.

Y tengo algo más en mente juntamente con más personas.

Un proyecto que espero poder llevar a cabo y que va mucho más allá de un canal de YouTube. Una comunidad genuina y auténtica de cristianos hispanos, construida sobre las enseñanzas reales de Jesús, con un sueño en el centro: construir El Cristo Eterno, la escultura de Jesucristo más grande que el mundo haya visto jamás. Si quieres saber más, visita la página de Proyecto.